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Queremos compartir con ustedes lo importante que es para nosotros la familia. Siendo ella la unidad básica, natural y fundamental de la sociedad, estamos decididos a emplear todos los recursos que estén a nuestro alcance para representar y proteger tanto sus principios y valores como a cada uno de sus miembros. Somos una institución sin fines de lucro, con sede en Lima – Perú, y nuestro principal objetivo es fortalecer familias, por eso estamos comprometidos a proporcionar los recursos, el estímulo y la visión necesarios para fortalecer la relación matrimonial y familiar, dar identidad a sus miembros e identificación y desarrollo de un propósito definido en la vida. Es por ello que La Casa del Padre pone a su disposición el ministerio de Consejería Familiar como parte de este gran actuar a favor de las familias de nuestra nación, dirigida por un equipo de especialistas en temas de familia. Días de Atención: La atención es gratuita Todos los domingos
Hora: De 8:30 a.m. a 1:00 p.m.
Lugar:
Centro de Convenciones Scencia Av. La Molina cdra. 11 (entre Rodizio y
Rokys)
Informes: Telf.: 479 1010 / 479 1312
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Creemos en una nación de familias fuertes y a la vez protegidas por un gobierno de principios. Por ello promovemos actividades cívicas generadoras de políticas de estado que protejan el concepto familiar tradicional. Somos testigos que nuestra moderna cultura liberal y la industria del entretenimiento están desempeñando un papel importante en el abandono de los principios y valores en los cuales nuestra nación fue fundada; principios y valores que sin duda aseguran familias fuertes y sanas. Los indicadores son elocuentes: En los últimos veinticinco años hemos visto un crecimiento alarmante de violencia familiar, social y política, cuyos síntomas evidentes son el incremento descontrolado de violaciones, pedofilia, abortos, hijos sin padres, madres adolescentes, abuso físico y moral, drogadicción, homicidios, suicidios, enfermedades de transmisión sexual, criminalidad, pandillaje, agitación social y hasta terrorismo. Claramente, a menor moral, mayor muerte. Tenemos el deber de Investigar, informar y educar, pero sobre todo el gran deber de apoyar la vida y por tanto luchar por la responsabilidad ética y moral de cada miembro de la familia y la sociedad. Sin embargo esta responsabilidad ética y moral definitivamente debe ser compartida por las instituciones, tanto públicas como privadas. |